11
febrero

Expectación para una ‘domus’ destruida

Conferencia Los Mondragones

La sala de conferencias de La Madraza este lunes. Foto: GiM.

La casa principal, la ‘domus’, de la villa romana de Los Mondragones ya está completamente desmontada y, en palabras del arqueólogo que dirige los trabajos, Ángel Rodríguez Aguilar, destruida. La declaración como BIC de la zona implicaría «no mover nada» de lo que aparezca después en los 40.000 metros cuadrados que separan el futuro centro comercial de la antigua galería de tiro, pero de la villa sólo protegería «lo que queda». Durante su charla, también pidió «qué alguien explique cómo va a ser ese museo que se dice que se va a hacer«. Son las conclusiones de la conferencia que impartió este lunes en el edificio de La Madraza de la Universidad de Granada.

Que la villa romana de Los Mondragones crea tanta expectación como polémica lo prueba que la conferencia dejó fuera de la sala a bastante más gente de a la que se permitió entrar. Todo para que los asistentes escuchasen una pormenorizada descripción de los hallazgos del yacimiento en su momento actual y se produjese al final el inevitable y encendido debate acerca de la conservación de los restos romanos en nuestra ciudad.

Entre los principales datos aportados por Rodríguez a una audiencia que mezclaba expertos con legos está el total de metros cuadrados, de los 5000 hallados, que se va a conservar. In situ, los 780 del molino de aceite que será convertido en museo, aunque el arqueólogo reconoce que desconoce por completo los detalles «y sería bueno que la administración competente los hiciese públicos cuanto antes».

Trasladados, los 186 metros cuadrados que suman los mosaicos que custodia el Museo Arqueológico y el «edificio singular» al que se ha llamado «basílica», sobre el que Rodríguez prefiere ser prudente. El arqueólogo detalló que la planta del mismo desvela unos cimientos cruciformes que debieron sostener una estructura que debió tener forma de cúpula. Eso y los enterramientos en su interior, más la datación en el siglo VI, hablarían de «la primera prueba material de las comunidades cristianas primitivas en Granada«. Sin embargo «sólo tenemos cimientos, nada del ajuar, ningún elemento mueble, así que prefiero ser prudente».

El arqueólogo también se atrevió a desarrollar el aspecto que debió tener la ‘domus’ de 3000 metros cuadrados dentro de la cuál se encontraron los mosaicos. Este elemento fue el que suscitó alguna de las preguntas más incisivas del público, que se interesó por el criterio de los técnicos de Cultura para permitir que se «destruyese» -verbo usado también por Rodríguez- la construcción que representaba el 75 por ciento del yacimiento original. El director de la excavación aclaró que como arqueólogo de campo sólo puede hablar de su trabajo, pero que imagina «intereses económicos enormes».

Villa romana Los Mondragones

Los contenedores que guardan el templo del siglo VI. Foto: GiM.

Rodríguez sí advirtió que si se tomase ahora mismo la decisión de proteger como Bien de Interés Cultural (BIC) los yacimientos, sólo protegería «lo que queda». Igualmente, las excavaciones que han de continuar pueden llegar a cubrir 40.000 metros cuadrados, lo que separa el futuro centro comercial y parking en obras de la antigua galería de tiro, donde, desde 1988, se sabe que pueden existir restos arqueológicos. Todos esos terrenos son propiedad de la Junta de Andalucía o del Ayuntamiento de Granada.

El arqueólogo defendió la singularidad y la importancia de la villa romana de Los Mondragones por su monumentalidad y grado de conservación, frente a restos en peor estado como los de Camino de Ronda, Fuente Nueva o los Escolapios. Y, tras pedir «qué alguien explique cómo va a ser ese museo» lanzó al público, mitad compuesto por sus colegas de profesión mitad por ciudadanos preocupados por el patrimonio, una pregunta: «¿qué queremos hacer con nuestro patrimonio histórico?».

(11-02-2014)

Comentarios en este artículo

  1. que se conseve y se dejen de centros cmeciales , que sino miramos el pasado mo sabremos o podremos construir el futuro

    Isabel

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