09
octubre

El hartazgo de la plantilla municipal

Artículo de opinión de Justo S. Fernández Cortés, delegado portavoz de CGT en el Ayuntamiento de Granada.

Las relaciones entre el Ayuntamiento de Granada y sus trabajadores/as atraviesan el peor momento desde que Torres Hurtado se hizo con la alcaldía de la ciudad. Los acontecimientos de las pasadas semanas, con las ruidosas manifestaciones de policías y bomberos y el rechazo casi unánime de la plantilla municipal al preacuerdo que el Concejal de Personal, Juan Antonio Fuentes, había alcanzado con dos de los sindicatos que componen la mesa de negociación (CSIF y CC.OO.), evidencian un clima de total falta de entendimiento entre la corporación y la plantilla, que algunos no dudan en calificar de ruptura.

Las relaciones entre el Ayuntamiento de Granada y sus trabajadores atraviesan el peor momento desde que Torres Hurtado se hizo con la alcaldía

El detonante de este desencuentro ha sido la forma de aplicar el incremento horario hasta las 37.5 horas semanales, obligando a la plantilla a trabajar tardes e incluso sábados. Sin embargo, en el caso de los trabajadores municipales, esta lluvia ha caído sobre mojado, terminando de empapar a una plantilla municipal que al maltrato que se le ha infligido desde el gobierno central (rebaja del 5% del sueldo de Zapatero, eliminación de la paga de navidad y de los días de asuntos propios de Rajoy, reducción del salario durante los días de baja, etc.), se tiene que sumar un malestar creciente por decisiones que se han tomado exclusivamente en el ámbito municipal, como fue la eliminación de la productividad de los empleados municipales que se tradujo en una merma en sus ingresos de 800€ al año, cantidad esta, que al ser lineal, se ha hecho notar más en las nóminas de los que menos cobran en el Ayuntamiento, con sueldos de 1.000 y 1.200 €.

Pero además de esta decisión de carácter económico, el malestar de la plantilla ha ido creciendo en los últimos años por la forma en la que se están gestionando los recursos humanos de la organización municipal. La sensación de la plantilla es que el trabajo bien hecho y el esfuerzo no se valoran en una institución ciega ante los trabajadores comprometidos y sorda frente a las recomendaciones de estos.

Entre los asuntos que más desmotivación genera entre los empleados municipales, está el hecho de que hay más de 200 personas nombradas “a dedo”, entre puestos de libre designación, comisiones de servicio, personal directivo y asesores. A nadie se le pasa por alto la cercanía política de la mayoría de las personas nombradas de esta manera. Estarán de acuerdo conmigo que la provisión de puestos de estas antidemocráticas formas poco tiene que ver con el reconocimiento del esfuerzo y del trabajo bien hecho. Y evidentemente, como consecuencia de esta política, nos encontramos con que al frente de los servicios no están los mejores y sí los más agradecidos.

Hay más de 200 personas nombradas «a dedo» (…). A nadie se le pasa por alto la cercanía política de la mayoría de estas personas

Se agrava el sentimiento de desafección de los trabajadores/as para con la organización, la política de ceses y traslados forzosos que de unos años a esta parte el equipo de gobierno lleva a cabo con cualquier persona, funcionario o laboral, que defiende su criterio técnico frente a las presiones del político de turno. Con una periodicidad que asusta, vemos cómo en diferentes áreas municipales (Servicios Sociales, Servicios Informáticos, Secretaria General, Intervención, Participación Ciudadana, etc.), profesionales de prestigio que han demostrado su valía y compromiso son removidos de sus puestos, poniendo en ellos a otros cuyos méritos (de tenerlos) vienen avalados con un compromiso de docilidad y ductilidad tan útil al político como lesivo para el ciudadano.

Añadiremos, como otro comportamiento del Área de Personal que aumenta el malestar de la plantilla, la negativa del Ayuntamiento a establecer un sistema de bolsas de trabajo públicas, de tal forma que, como ocurre en cualquier otra administración, puedan ser consultadas por cualquier persona, y no ocurra como ahora que las listas que se utilizan para contratar están en un cajón del Área de Personal y ni siquiera a los sindicatos se les ha facilitado copia de las mismas. La consecuencia es clara, nadie sabe si están contratando a la persona que le toca o no.

Las listas que se utilizan para contratar están en un cajón del área de Personal y ni siquiera a los sindicatos se les ha facilitado copia

Otro asunto que genera la insatisfacción de los trabajadores municipales es el con los compañeros o (más habitual), con los superiores. Normalmente, tratamiento que se da a las personas que viven un conflicto laboral la intervención municipal carga las tintas sobre estas personas, cambiándole de lugar en la organización, con o sin su consentimiento, y dejando que el problema se vuelva a reproducir con otro compañero. En este sentido, es clamorosa la negativa que se ha dado a los sindicatos desde Prevención de Riesgos Laborales, acerca de su propuesta de diseñar un protocolo de actuación en caso de acoso laboral, desoyendo todas las recomendaciones nacionales y europeas al respecto.

Por último, citaré como otro punto de fractura las formas utilizadas por D. Juan Antonio Fuentes en su relación con los sindicatos, formas que lejos de propiciar un clima de entendimiento, genera un ambiente de crispación que tiene mucha culpa de la situación de ruptura en la que hoy nos encontramos y a la que me referí en un principio.

Y este malestar en la plantilla ha ido aumentado cada vez que desde la corporación se actuaba de las maneras anteriormente citadas, y cada vez que los empleados/as municipales veían que mientras a ellos se le exigían cada vez mayores esfuerzos, los concejales y los altos cargos del Ayuntamiento no se solidarizaban con los mismos, y mientras los primeros veían recortadas sus menguadas nóminas, los segundos continuaban disfrutando de todos y cada uno de los privilegios de que disponían al inicio de la crisis. En este sentido, el reciente nombramiento de nuevos altos cargos, la negativa del Ayuntamiento de bajar a los concejales el 7% que se calcula de bajada de sueldo en los funcionarios por la eliminación de la paga extra de navidad, dejándolo en una rebaja voluntaria de los mismos que no llega al 2% de su sueldo, o el hecho de que cada vez que asisten a un consejo de administración de una empresa cobren una cantidad importante aparte de su sueldo, y que esta cantidad sea considerada como dieta para evitar cotizar por ellas, no hace sino aumentar la separación cada vez más grande entre los políticos y la plantilla municipal.

Mientras a los empleados municipales se les exigen cada vez mayores esfuerzos, los concejales continúan disfrutando de todos y cada uno de los privilegios

Hablamos al fin y al cabo de la misma brecha y por idénticos motivos que hoy día existe en el país entre la clase política y la población. Podríamos decir pues, que las tensiones municipales entre los que toman las decisiones y quienes las sufren no son sino una copia a escala reducida de lo que ocurre a nivel macro en todo el país, y que, por ello, tanto en uno como en otro nivel es necesario un cambio en las políticas.

En relación al Ayuntamiento de Granada, desde el Área de Personal primero y desde el resto de áreas después, debe haber un cambio en cuanto a la concepción de cómo se debe tratar a la plantilla para que esta se sienta bien haciendo su trabajo, en cuanto a tomar decisiones que motiven a los trabajadores, en cuanto a implicarles en la organización y en alcanzar sus metas como servicio público, porque sólo así, los ciudadanos recibirán los servicios de calidad que pagan y se merecen.

Respecto al nivel macro, a gran escala, el Gobierno debe entender que los recortes sólo generar recesión a nivel económico y desintegración a nivel social, una desintegración parecida a la que se vive dentro de la organización municipal.

Si no se corrigen estas tendencias, sólo tendremos más tensión, más distancia y más fractura, que acabará pagando la ciudadanía

Y en este escenario convulso, dentro de un planteamiento necesario de un cambio en las relaciones entre el Ayuntamiento y su plantilla, el incremento de la jornada, bien mirado, podría ser una oportunidad para iniciar esa transformación necesaria. Desde luego, las órdenes transmitidas desde las direcciones de algunos servicios para hacer que estas horas de más no remuneradas se realicen durante determinadas tardes e incluso en sábado, no hacen sino echar más leña al fuego. Si no se corrigen estas tendencias que castigan en exceso a los empleados, sólo tendremos más tensión, más distancia y más fractura, que acabará pagando la ciudadanía.

Sobre este tema, puedes leer además:

Comentarios en este artículo

  1. Ratifico todo lo que se dice con este buen criterio .
    Los abusos de poder en una democracia no deberian ser lícitos

    Enca

¡Danos tu opinión!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *